218/365 Joselyn & Christopher

Casi llegando a final de marzo, de los meses más calientes del año. Unos lo aman por esos días soleados y festivos para irse a pasear; otros solo añoramos la lluvia, los días tras la ventana escuchando el agua caer, disfrutando las cobijas. Pero aún falta para eso y no sólo calor trae marzo, también florecen los robles, esos testigos mudos que pasan desapercibidos la mayor parte del año muchas veces secos, decaídos, feos a la vista. Luego surgen imponentes, sus blancos y lilas tonos sorprenden y maravillan al transeúnte. Misterios de la naturaleza, al igual que pasa con algunas personas, la más fría y calculadora puede convertirse en una caja de sorpresas, ternura y cariño, mientras que aquellas que son siempre dulces a la primera, pueden esconder su malicia mejor de lo que creemos. En medio de la naturaleza, siempre caprichosa y cambiante, Christopher y Joselyn descansaban bajo la sombra de un viejo roble. [Parque Nacional, San José]

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